
1. La caída repentina de temperatura provoca un vaciamiento
Por ejemplo, al regar tomates se suele utilizar agua fría. Si la temperatura del agua fría es demasiado baja, puede hacer que las raíces se expandan y contraigan, lo que resultará en una disminución de su vitalidad.
Si hay falta de agua durante la etapa de maduración e hinchazón de los tomates, esto puede provocar que se ahuequen. En este punto conviene aumentar la temperatura del agua al regar, preferiblemente por encima de los 12 grados centígrados, o guardar el agua en el invernadero para que alcance la temperatura ambiente.
2. La retención excesiva de frutos provoca que se vacíen
Demasiadas frutas también pueden afectar el desarrollo de los tomates. Los frutos de cada planta compiten entre sí por los nutrientes, ya que las raíces transportan los nutrientes de abajo hacia arriba. Por lo tanto, los frutos inferiores comenzarán a hincharse y madurar temprano.
Sin embargo, los nutrientes son absorbidos principalmente por los frutos inferiores, lo que provoca desnutrición en los frutos superiores y provoca que se ahuequen.
La solución es no dejar demasiados frutos en una sola planta y controlar el número de frutos en cada planta dentro de un cierto rango según el principio de dejar más frutos y dejar más frutos.
3. La falta de agua y fertilizante provoca el vaciado
Los nutrientes contenidos en el suelo también son un factor importante para el buen desarrollo de los tomates. Si no se cumplen los requisitos de agua y fertilizantes para el crecimiento del tomate, puede provocar un desarrollo deficiente del tomate, un suministro insuficiente de nutrientes, un desequilibrio en el cuerpo y la aparición de huecos.
Es necesario complementar los tomates con una gran cantidad de fósforo, potasio y otros fertilizantes para satisfacer sus necesidades nutricionales y mantener la tierra del jardín lo suficientemente húmeda. El riego debe basarse en factores como las condiciones climáticas y el crecimiento del tomate.





